UN AÑITO YA…

Bueno, después de tanto tiempo sin poner nada con más de diez líneas por aquí, me lanzo a reflexionar sobre lo hecho hasta ahora. Digamos que esto es como una especie de “informe de actividades anual”. Así que os voy a resumir (de forma algo más extensa y mejor redactada que aquí) lo que me condujo a crear este espacio más o menos personal, con motivo del primer aniversario (tardío) de este blog.

Básicamente la idea del blog surgió a raíz de haber comprobado cómo sigue difundiéndose el creacionismo a través de libritos que distintas sectas religiosas (cuando hablo de sectas, quiero referirme a la acepción de agrupaciones religiosas) de forma gratuita.

Realmente no era algo de lo que yo fuese consciente; es decir, no era algo a lo que le diese demasiada importancia, y el primer libro que leí sobre creacionismo me pareció más anecdótico que otra cosa (era un libro de finales de los años ’60). Aunque también es verdad que, según iba leyéndolo, de vez en cuando me salían sapos y culebras por la boca por todas las barbaridades y sandeces que ahí decían.

El caso es que, cuando empecé a leer cómo tergiversaban los datos y opiniones científicas de la época, más me iba mosqueando. Vale que en los años sesenta, poco se sabía de genética aún (era una disciplina recientemente creada por aquel entonces), y los estudios evolucionistas se basaban todavía en gran medida en las evidencias paleontológicas. En otras palabras: la parte de la biología que estudia la evolución biológica, aún gateaba como un niño que está aprendiendo a andar. Y, aun así, queda camino por recorrer.

Pero resulta que estos creacionistas, no contentos sólo con querer interpretar literalmente la Biblia, encima inventan o falsean declaraciones hechas por, o bien científicos que estudian la evolución, o bien por otros personajes cuyo criterio científico real es casi nulo. O peor aún; descontextualizan el mensaje (que es lo que más frecuentemente hacen, incluidos los pasajes de la Biblia que citan).

No obstante, y aunque en aquel libro había múltiples referencias explícitas a la Biblia para explicar hechos de la historia geológica y biológica del planeta, lo peor estaría aún por llegar. Resulta que todo esto no se quedaba en un chascarrillo histórico del siglo pasado. Ni tampoco resultaba ser algo endémico de una sociedad tan de contrastes como la de Estados Unidos, o de cualquier país ignorantemente religioso y reaccionario. Lamentablemente, estos libros siguen editándose y distribuyéndose (incluso escritos por científicos y académicos; sólo que al menos, por si sirviese de consuelo, no suelen ser biólogos u otros profesionales que sí que estudian este fenómeno dentro de las limitaciones que las herramientas científicas aún tienen).

Lo más sorprendente de todo esto es que en mi país, España, este movimiento anticientífico estaba tomando más y más popularidad (no a niveles de otros países, hay que reconocerlo… Y esperemos que jamás se llegue a esos extremos). Y para nada es anacrónico, ya que hasta se han dado casos de conferencias en varias universidades del país (privadas o públicas, me da igual). Por suerte, el sentido común a veces sale victorioso, y este tipo de conferencias basadas en mentiras son canceladas por las autoridades pertinentes.

Por otro lado, otra inquietud me asaltaba desde mucho tiempo atrás: cómo explicar la evolución a un niño. Es difícil de comprender sin asumirlo como algo dogmático. Incluso para un estudiante o docente de biología. O ya no niños, sino a cualquier adulto como pudiera ser nuestra madre, padre o abuelos (se entiende que me refiero a gente con o sin estudios, pero en absoluto versados en estas materias científicas).

Realmente, la idea inicial, fue escribir un librito análogo a los mencionados y tratar de que llegase a nivel local. Algo tipo manual de bolsillo, tal y como hacen lo estas sectas creacionistas (Testigos de Jehová, el Instituto para la Investigación de la Creación americano, etc.). Pero hablando con los amigos sobre el tema, me recomendaron hacerlo en blog. Me apetecía realizar algo con estructura secuencial; es decir, mediante capítulos o secciones relacionados por una secuencia cronológica y temática. Y no algo “caótico” como suele ser un blog, en el sentido de ir escribiendo según se le ocurren a uno las cosas, sin orden ni concierto.

Aunque también es verdad que en los blogs existen herramientas de organización y búsqueda para reunir las distintas entradas en función de la temática tratada.

Finalmente, al no saber ni cómo empezar con el tema, me lancé a escribir por aquí. Si alguien ha ido leyendo todos los artículos siguiendo la cronología inicial, notará algo de cambio. Me fui soltando más a la hora de escribir, a la hora de presentar y argumentar los temas (con mejor o peor acierto… A fin de cuentas, no me dedico profesionalmente a esto, y aunque mi formación en biología y temas afines es sólida, esto que hago no deja de ser una afición con la única responsabilidad ética de ser lo más objetivo posible de cara a pelear contra las mentiras creacionistas). Y, lo que es más importante, escribir un blog sale muchísimo más barato que editar un libro.

Como ya habréis visto aquellos que le hayáis echado un vistazo a este espacio, no suelo hablar sobre los descubrimientos más modernos sobre la materia (aunque siempre que se tercie, hablaré sobre ellos, claro). Sino que me gusta más resaltar la importancia de ser conscientes de qué se está leyendo cuando uno coge un libro, teniendo en cuenta cuándo fue escrito y por quién, los prejuicios existentes en la época en que dicho escrito vio la luz por primera vez. Y lo que me parece más importante aún: intentar hacer una recapitulación sencilla para poder entender mejor el concepto de Evolución Biológica.

Porque existe un problema a la hora de explicar la Teoría de la Evolución Biológica: no es la ciencia en sí (que también, si no se está familiarizado con ella), sino el cómo se argumenta sin caer en demasiadas metáforas y términos con distintos significados, o connotaciones, según hablemos en la esfera científica o en la de la lengua del día a día. Es en este punto en donde los creacionistas encuentran su mayor fortaleza, la manipulación del lenguaje.

También existe, por supuesto, otro tipo de uso “fraudulento” o incorrecto, si se quiere, del término “evolución”: el marketing y otras estrategias empresariales y comerciales, que poniendo a pie de calle el citado término, de nuevo acaba distorsionándose por el uso popular de la lengua. Pero de esto hablaré menos, porque no es que sea demasiado relevante (al menos, no me lo parece todavía).

Sé que no soy ni el primero, ni seré el último en escribir sobre estos temas. De hecho, la mayoría lo harán mejor. Pero este es mi granito de arena aportado a la erradicación de tópicos creacionistas y malas interpretaciones de la Teoría de la Evolución biológica.

Gracias a todos aquellos que tanto en el pasado, como hoy o en el futuro me leísteis, leéis o leeréis. Porque sí, por aquí seguiré dando el coñazo.

Y con nuevas ideas a desarrollar.

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