LA BIBLIA Y LOS CUENTOS DE HADAS I

Os presento la primera serie del blog (si no contamos con la trilogía inacabada sobre la creación de la vida a partir de las moléculas orgánicas; es decir, la abiogénesis… Pero tranquilos, la tercera parte llegará y prometo que no habrá “spin offs”. Aunque bueno; en ciencia todo es un “spin off” de todo).

Trasteando por la red, como otras tantas veces, me topé con uno de los muchos blogs en los que los creacionistas hacen “copia y pega” de argumentarios con poco sentido y peor desarrollados aún. También es de justicia admitir que otros tantos blogueros que escribimos sobre evolucionismo hacemos algo similar… Bueno, realmente no, sino que acabamos argumentando los mismos temas, pero con nuestras propias palabras. Y eso no es lo mismo que “copiar y pegar”; al menos nos molestamos en redactar algo con sentido.

Pero ahora en serio. Estas ideas y “postulados” creacionistas, que tienen más de ideología y actitud reaccionarias, son tanto más peligrosas para el desarrollo del conocimiento que la peor de las ciencias. A fin de cuentas, los fundamentalistas religiosos llevan siglos de ventaja y han causado más guerras que el resto de ideologías e idiosincrasias juntas (al menos, de momento). Y si no, fijaos en algunos pasajes del Antiguo Testamento y veréis cómo el dios que ahí aparece está sediento de la sangre de sus enemigos (aunque no tanto como en otras religiones).

Tampoco vamos hacer leña del árbol caído, porque no procede. Y porque no es la intención del blog. Punto.

Pero a cada cual, lo suyo.

Como iba diciendo, me topé con uno de los muchos blogs que por las redes circulan. Quiero aclarar que los autores de estos textos creacionistas, habitualmente no suelen ser católicos, sino de facciones de la iglesia cristiana más conservadoras y reaccionarias. Esto no quiere decir que no existan católicos igual de… creacionistas. Digámoslo así.

El caso es que me topé con una entrada que rezaba así: 44 RAZONES POR LAS QUE LA EVOLUCIÓN ES UN CUENTO DE HADAS PARA ADULTOS.

Y como es normal en mí, comencé a echarle un vistazo. No aportaba nada nuevo que no hayan dicho ya. Ni tampoco voy a aportar nada nuevo yo, en el sentido de que ni soy el primero en contestar a textos así, ni tampoco seré el último. Pero me apetece, la verdad.

Lo que leía no eran más que descontextualizaciones de frases escritas por científicos evolucionistas en una época que dista bastante de los avances actuales de la biología molecular y de la genética. Del mismo modo, aluden a ejemplos de la paleontología que, o bien están superados, o bien se conocen más profundamente.

Y para mayor oprobio, el autor de dicha página, se permite la soberbia de retar a todo aquel que esté en desacuerdo a contra-argumentar sus postulados (que no son suyos, sino de otro autor. Tanto da). Pero, como suele decirse, recogí el guante.

Por lo que, en esta ocasión, lo que haré será realizar tantos posts como sean necesarios para ir contestando, en la medida de mis conocimientos y posibilidades, a cada una de las cuestiones que este buen hombre plantea.

Ahora bien, quiero hacer algunas aclaraciones IMPORTANTES antes de comenzar con la faena:

Cuando los creacionistas pretenden rebatir la Teoría de la Evolución, cometen un primer error, a saber, el de tomarse este asunto como una postura ideológica. Una ideología es un asunto político. Ni religioso, ni científico.

Otra cosa es que la política esté impregnada de asuntos religiosos, como puede pasar en países o estados fundamentalistas. Pero, a priori, ni tan siquiera la religión es política. Esta afirmación, de todos modos, debe ser matizada con bastantes aclaraciones ya que una religión suele contener una idiosincrasia, o lo que es lo mismo, unas normas de comportamiento social y personal ante la observancia de un ente o entes superiores. Y, por otro lado, ha sido práctica habitual hasta bien entrado el siglo XX fusionar religión con política de estado.

También tenemos a científicos totalmente politizados u obsesionados con los asuntos religiosos, no los olvidemos.

Entonces, quedamos en que estos creacionistas (me da igual que apelen al Diseño Inteligente, pues es lo mismo, sólo que dicho mediante un eufemismo) se lo toman como un conflicto ideológico. Y para ello, aluden a grandes políticos y dictadores criminales que, por un motivo u otro, denostaron (o al menos, no defendieron) a cualquiera de las tres religiones monoteístas, con idéntico origen, perpetrando matanzas a diestro y siniestro.

Y, por si esto fuera poco, se escudan en la acepción errónea del darwinismo socio-económico de las políticas económicas liberales de finales del siglo XIX y de comienzos del XX, en la que se proclamaba la supervivencia del más fuerte (o del que más recursos tenía).

Sí, es cierto que cuando se extendió el darwinismo y la teoría de la selección natural, se intentaron extrapolar todos los postulados a los demás ámbitos de la sociedad humana. La economía, el ordenamiento social, etc. Pero eso no es culpa del darwinismo, sino de quienes pervirtieron la idea. A demás, la sociedad en que se desarrolló esta teoría, no era la misma que la actual.

¿A caso no se ponen a la defensiva ellos cuando se acusa a la religión de perpetrar crímenes en nombre de su dios durante las cruzadas medievales, por ejemplo? ¿A que eso es una descontextualización de las propuestas del cristianismo? Pues lo mismo hacen ellos con la Teoría de la Evolución. Descontextualizan todo: la época en que apareció, la forma que se conocía de explicarla, etc.

El siguiente error que suelen cometer es el de intentar desmontar la Teoría de la Evolución tomando como referencia casi exclusiva el libro de Darwin El Origen de las Especies (y los más aventurados, incluyen también el del Origen del Hombre). Es increíble cómo de ciegos están, y de ignorantes en la materia, que se centran en un libro que “sólo” tiene algo más de 158 años. Poquita cosa, ¿verdad?

Por hacer una analogía con algunos de sus libros, lo que ellos hacen sería como desacreditar el cristianismo rebatiéndolo exclusivamente a partir del Antiguo Testamento. Si algún cristiano me está leyendo, sabrá a qué me refiero.

Es decir: después del famoso libro de Darwin, que revolucionó la historia del pensamiento científico (como otros tantos eméritos hicieron en sus respectivos campos en el pasado), pasarían casi 50 años hasta que se descubriesen (bueno, se redescubriesen, para ser más exactos) las bases de la herencia genética. Y tuvieron que pasar casi 50 más para que se descubriesen también las bases biológicas de esta herencia genética, en qué parte de las células se encontraban, qué moléculas eran las responsables de aquello y cómo se comportaban, qué cosas podían alterarlas, etc. Y desde aquel entonces, han pasado casi otros 60.

Cierto es que hay algunos avezados detractores de la evolución biológica que usan textos de los años ’60-’70 del siglo XX. Pero estamos en 2017 (y, aunque el argumento creacionista proviniese del año 2000, me da igual. Ha pasado demasiado tiempo y es necesario exigirles argumentos más actualizados y modernos… Ah, espera, que no han estudiado realmente acerca del tema). Y para más inri, los escritos de mediados del siglo pasado que usan, suelen descontextualizarlos casi criminalmente.

Con la tontería, llevamos acumulados casi 160 años desde que se publicara dicha teoría darwiniana. Y para ser honestos, la idea no es cosecha exclusiva de Darwin y Wallace (quien, al mismo tiempo e investigando por su cuenta, llegó a la misma conclusión que el primero). Sino que son herederos de las hipótesis, promovidas por otros naturalistas anteriores o de su mismo tiempo, de que las especies vivas cambiaban de alguna manera, y que esos cambios debían ser seleccionados y transmitidos a sus descendientes de algún modo. Pero de esto no voy a hablar aquí de forma extensa, sino que me lo reservo para otra serie de posts que iré realizando más o menos a la par que la presente serie.

Y el tercer error que quiero recalcar, que desde mi punto de vista no es tal, sino una mala interpretación (o incluso puede que una burda manipulación epistemológica) con respecto a la terminología aplicada. Es decir: acusan a la Teoría de la Evolución de ser materialista.

Y es cierto; lo es. Pero, ¿qué es el materialismo? No voy a meterme en disquisiciones filosóficas, pues no son mi fuerte. Pero a grandes rasgos, este término se presta a una polisemia; es decir, que tiene varias acepciones en función del ámbito en que se emplee.

Para el ciudadano de a pie, cuando alguien es materialista, se refiere a que es una persona a la que sólo le importan los bienes materiales como el dinero, las propiedades, etc. Y desde nuestro punto de vista ético, suele conllevar connotaciones negativas.

Pero cuando se habla de que la ciencia es materialista, se está diciendo que la ciencia, como herramienta, descarta como causas de los fenómenos naturales los hechos espirituales o inmateriales. Vamos que, si algo ocurre, es porque hay otro algo “tangible” o medible que lo produce. Tanto causa como efecto son mensurables de alguna manera. No es necesario ningún acto de fe.

A demás, una de las disciplinas científicas más materialistas (y más antiguas) es la medicina. Y no veo yo por ahí a ningún creacionista rebatiendo los procesos de aparición de un cáncer, o los métodos de cura de una infección bacteriana. Bueno, realmente sí que los hay, pero este blog no trata sobre esos temas.

Otra cosa es que uno no tenga los conocimientos necesarios para comprenderlo. Pero ahí radica la importancia de la divulgación científica; debe ser capaz de hacer comprender a los no versados en una determinada materia aquello que están divulgando. Eso no quiere decir que en muchas ocasiones no se pidan tantas explicaciones a estos divulgadores porque se confíe en la honradez intelectual de los investigadores.

Pero este tema de la honradez no me corresponde discutirlo a mí.

Como siempre, me acabo extendiendo demasiado cada vez que dejo teclear a mis dedos. No obstante, consideraba necesarias estas aclaraciones previas antes de proceder a la contra-argumentación de los cuarenta y cuatro puntos que este sagaz bloguero expone.

Para acabar esta entrada, cito al susodicho autor con un párrafo (advierto que se trata de una traducción automática que el bloguero en cuestión ha hecho del original)  que pone justo antes de empezar a enumerar las causas por las que la evolución biológica es falsa:

“En este día y edad, es imperativo que todos aprendemos a pensar por nosotros mismos. No dejes que te lo digo a pensar, y no dejes que nadie te diga qué pensar tampoco. Haga su propia investigación y llegar a sus propias conclusiones. Los siguientes son 44 razones por las que la evolución es sólo un cuento de hadas para adultos …”

¿No resulta irónico que aquellos que proclaman la falsedad de la evolución, defensa del literalismo bíblico mediante, te pidan que estudies los hechos y que no dejes que te digan lo que debes pensar? Delicioso…

Bueno, nos vemos en el siguiente capítulo (que no tardará en llegar… O eso espero). Y, como siempre, aquí tenéis el PDF descargable de este artículo.

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