Bueno, queridos lectores. Aquí sigo un año más dando el “coñazo” con mis cosas.

La verdad es que en los últimos meses he estado bastante inactivo (no hay más que mirar cómo son las últimas publicaciones, en su mayoría noticias y otros artículos que me parecieron interesantes, y por eso los rescaté del tiempo), pero desde aquí os prometo que no es mi intención dejarlo. Faltaría más… Con lo mucho que hay por hacer.

Pero lo haré de forma más calmada, puesto que no me dedico profesionalmente a estas cosas, como ya he dicho en alguna otra ocasión.

El caso es que, hoy, os quiero traer un vídeo muy cortito que he descubierto hoy (pero que no es nuevo, vamos). Básicamente es un fragmento de un documental sobre la evolución humana (¿quién lo iba a imaginar, verdad?). En dicho fragmento se da una prueba bastante contundente sobre la evidencia de que nuestra especie deriva de algún ancestro relacionado con los grandes primates (gorilas, chimpancés, orangutanes y gibones).

Nada que no supieran todos aquellos que se han molestado en, no ya estudiar la evolución biológica, sino a intentar entenderla a nivel básico, al menos. Pero es que, a día de hoy, aún existen muchas personas que se dedican a difundir sus chorradas (sí, lo siento… pero son chorradas sin fundamento) creacionistas. A veces por puro desconocimiento, otras por pura malicia sectario-religiosa.

Os explico el meollo del asunto en concreto: como bien es sabido, la Teoría de la Evolución Biológica propone (y demuestra) que nuestra especie deriva de un ancestro común relacionado con los grandes primates. Al margen de las semejanzas anatómicas, patentes incluso al ojo inexperto, también están las similitudes genéticas (y, la genética, es lo que causa los caracteres externos).

Por otro lado, por si no lo sabéis, el material genético que se encuentra en las células de todo ser vivo se “empaqueta” en determinados momentos en forma de cromosomas (realmente esto solo ocurre en seres eucariotas; en las bacterias y otros organismos unicelulares no ocurre así… Pero voy a mantener la generalización, por no extenderme demasiado). Nosotros, como especie tenemos 23 pares de cromosomas. Y resulta que, tanto gorilas como chimpancés, tienen un par más. Es decir, 24 pares de cromosomas.

¿Cuál es el problema (para los creacionistas, o fans del DI)?

Desde su punto de vista, si la evolución dice que nosotros “descendemos” del “mono” (es decir, que los “monos” son anteriores a nosotros”) entonces deberíamos tener el mismo número de cromosomas que estos. Pero no es así.

Por lo tanto, para estos fundamentalistas la Teoría de la Evolución Biológica queda refutada. Pero, ¿es así? Evidente y rotundamente, NO:

 

Y, de regalo, otro enlace en el que se explica un poco más detalladamente esta evidencia de nuestro origen simiesco (está en castellano, así que no seáis perezosos, que no tenéis la excusa del idioma).

Nos vemos en la siguiente entrada (que será cuando tenga que ser, claro).

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