Después de bastante tiempo sin publicar nada por aquí, vuelvo a las andadas. Pero sigo con esa mezcla de pereza y falta de tiempo por varios motivos (personales, laborales, etc).

Así que, por tener más contenidos en el blog y no tenerlo tan abandonado, de nuevo voy a ir colgando una retahíla de artículos que, cuando los leí, me parecieron bastante ilustrativos o interesantes. Incluso entretenidos, si es que os gusta leer sobre estos temas (que, entiendo que así es, si no, no estarías leyendo este blog).

Como por motivos de derechos de autoría no puedo copiar íntegro el artículo aquí, os lo resumo y al final del texto os cuelgo el enlace (cosa que, de todos modos, siempre hago cuando publico una entrada que no es mía).

Como bien sabréis, el origen de cualquier estructura corporal de cualquiera de los seres vivos que existen, o han existido, reside en el código genético. Pues bien, parece ser que se ha descubierto que el origen de las extremidades ambulátiles de los vertebrados (las patas y alas) está en una secuencia genética que originalmente regula la formación de la aleta dorsal de los peces.

“¿Y qué importancia tiene esto?”, estaréis pensando. Pues la importancia radica en lo siguiente: dentro de los vertebrados existen dos tipos de apéndices que sirven para el desplazamiento de estos animales. Las estructuras impares (como las aletas dorsales, anales y caudales en los peces), y las estructuras pares (las aletas pectorales y pélvicas de los peces, y las patas y alas de los vertebrados terrestres… sin olvidarnos de las aletas de los animales acuáticos que, cuyo origen evolutivo proviene de animales terrestres, como las ballenas, focas, etc).

Dado que se pensaba que, en algún momento de la evolución, los genes que se encargan de “generar” las instrucciones de construcción de las extremidades pares aparecieron de forma independiente de los demás, fue “sorprendente” averiguar que los genes que se encargan de organizar el desarrollo de estas estructuras derivan su origen de aquellos genes que se encargan de organizar la construcción de las estructuras impares.

Y digo “sorprendente”, entrecomillado, porque realmente es mucho más verosímil que un gen cuya función es “nueva” provenga de la duplicación de un gen ya existente, o de una modificación de este, que el que hubiera aparecido de la nada con su funcionalidad completa.

En definitivas cuentas: parece ser que los genes responsables de la formación de las aletas dorsales de los peces están relacionados, evolutivamente hablando, con los que se encargan de guiar el desarrollo de las aletas pares. Esto ocurrió en algún momento en el que se produjo una duplicación de este gen (y posterior modificación) de tal modo que no solo en peces, sino en ratones también (que es en donde se están descubriendo estos paralelismos) se encuentran realizando sus funciones equivalentes de forma independiente.

Y como imagino que no os habréis enterado demasiado bien de mi resumen, aquí os dejo el enlace al artículo propiamente dicho. Disfrutadlo y… hasta la próxima, o algo.

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