PIDIÉNDOLE PERAS AL OLMO

“Por lo que hemos considerado, resulta que el relato de Génesis sobre la creación es un documento de solidez científica.”, comentan los Testigos de Jehová en uno de sus libros (página 35 de este libro).

Pero no se trata más que de un desesperado intento por sobrevivir ante las machacantes pruebas en su contra. Sigue leyendo

Anuncios

VISUALIZANDO EL PASADO

Uno de los “argumentos de peso” que los defensores del Diseño Inteligente esgrimen es la falta de homogeneidad a la hora de representar a los organismos de los que sólo encontramos restos fósiles a día de hoy.

Bueno, realmente es uno de esos argumentos en los que se apoyaban, antes de que el nivel de conocimientos sobre la evolución biológica aumentase de forma dramática. Hoy en día la utilización de este hecho resulta pueril e insustancial. Sigue leyendo

CREACIONISMO Y MANIPULACIÓN

Muy buenas de nuevo. En esta ocasión voy a hablar sobre la forma en que los propios creacionistas, en sus textos “divulgativos”, cuentan sus “verdades” y manipulan a sus más fieles lectores.

Cierto es que las conclusiones de los métodos científicos pueden resultar parciales e incompletos a veces. Pero eso no es óbice para que se deje de investigar sobre el tema al que se refieran esas conclusiones. Y de este modo, conocer mejor el hecho de estudio.

Antes de nada, os quiero pedir perdón de antemano por lo extenso de este artículo. Pero os prometo que no os aburriréis.

Os voy a presentar cuatro situaciones que me he encontrado leyendo libros en los que los creacionistas (o defensores del DI, en su versión más suave) argumentan sus tesis sobre la existencia de un supuesto creador superior, y de cómo pretenden desvirtuar a aquellos que continúan por la línea de la investigación científica en estos temas de la evolución de la vida o del universo en general.

La primera es una crítica bastante pueril y fundamentalista, llevada a cabo por un católico. No siempre me voy a cebar con los Testigos de Jehová, u otras sectas protestantes; aquí hay para todos.

El libro en cuestión se titula La Evolución, El Universo y “El Más Allá”, Ante Dios. En la parte del preámbulo del libro, en las páginas 20-21, hace una reflexión personal (demasiado personal, ya que es un libro que en principio está dirigido a los jóvenes, y más que educar lo que hace es dogmatizar y adoctrinar… Pero bueno, allá cada cual con su conciencia).

Este… ¿Por dónde iba? Ah, sí… El autor en cuestión hace una anotación que, en mi opinión, es bastante desafortunada (cito textualmente):

La batalla contra el Cristianismo, contra la secular creencia en la real existencia de Dios Todopoderoso, origen y fin del Universo y de todo lo creado, no cesa. Científicos y filósofos de lo que hoy denominan POSMODERNIDAD, no cesan de inventarse toda clase de quiméricas teorías que tratan de suplantar la acción divina en el origen y desarrollo de toda la fenomenología del Universo. Consciente o inconscientemente, unos se prestan a ello por conseguir una efímera nombradía, y otros por mera soberbia o apetencias lucrativas. Y entre estos condenables intentos, ocupan en la actualidad lugar destacado las dos que durante los dos últimos siglos investigan tenazmente la posible anulación de la intervención divina: EL ORIGEN DEL UNIVERSO Y EL ORIGEN DE LAS ESPECIES, incluyendo entre estas al ser humano.

Bueno… ¿Qué puedo decir? A lo mejor podría formarse más en física relativista y construir una máquina del tiempo y regresar con sus colegas del Santo Oficio. Pero tampoco nos escandalicemos. Aunque no lo creáis, es bueno que haya opiniones vehementemente irracionales; es uno de los motores que promueven la investigación objetiva de las cosas.

Y, además; el autor del libro comentado tiene derecho a opinar lo que quiera. Que lleve razón y sea sensato pensar así, es otra cosa.

Con todo, lo que más gracia me hace es la acusación de soberbia y avaricia económica que hace de los escritores a los que se refiere. El libro de este autor destila soberbia y fanatismo en cada punto y cada coma. Mención aparte de que su libro también tiene el precio impreso… A ver si os creíais que esta delicatesen es gratuita.

Es normal que un divulgador científico cobre por sus libros y trabajos… Se gana el pan de cada día con ello. Del mismo modo que quien publica libros de cualquier otra índole.

Sigamos. El siguiente extracto viene de la revista La Atalaya (los TJ atacan de nuevo). Se trata del número de 1 de Junio de 2015, artículo de portada intitulado “La Ciencia: ¿Ha Vencido a la Biblia?”. 

En el epígrafe titulado Las Limitaciones de la Ciencia exponen un cuadro resumen (página 7) en el que mencionan una serie de consejos que la ciencia no puede dar. El mejor de todos es el que habla sobre la protección del planeta, haciendo referencia a la contaminación. Y cuál es la sorpresa que mencionan dos pasajes de la Biblia (la de los TJ). Cito textualmente lo que ellos han escrito, y acto seguido coloco los versículos originales, para que se vea cómo de manipuladores pueden llegar a ser incluso con sus propios feligreses.

Lo que ellos cuentan:

La Biblia da la siguiente advertencia a quienes contaminan la Tierra: “La mismísima tierra ha sido contaminada [por] sus habitantes […], y a los que la habitan se les considera culpables” (Isaías, 24:5-6).

Veamos qué dice realmente, al completo, Isaías 24:5-6:

Y la mismísima tierra ha sido contaminada bajo sus habitantes, porque han pasado por alto las leyes, han cambiado la disposición reglamentaria, han quebrantado el pacto indefinidamente duradero. Es por eso que la maldición misma se ha comido la tierra, y a los que la habitan se les considera culpables. Es por eso que los habitantes de la tierra han decrecido en número, y muy pocos hombres mortales han quedado.

the-story-of-what-really-happened-to-macaulay-culkin-when-his-star-started-to-fade-448101

Mi cara, tras la primera lectura.

Vaya… Sí que cambia la cosa. En el pasaje original Isaías nos habla del Día del Juicio universal, y aquí nos están vendiendo la moto como si la Biblia fuese el manual de protocolos de Greenpeace…

Continuamos con más mensajes pseudo-ecologistas.

Dios pedirá cuentas a os que están destruyendo el medioambiente. El causará “la ruina de los que están arruinando la tierra” (Apocalipsis o Revelación 11:18). No se saldrán con la suya.

De nuevo, veamos que dice realmente el libro al que se refieren Apocalipsis 11:18:

Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira, y el tiempo señalado para que los muertos fuesen juzgados, y para dar [su] galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.

No tengo palabras para describir semejante manipulación charlatanesca, solo superada por las promesas electorales de los partidos políticos.

macaulay-culkin

Yo, tras haberlo leído al completo…

Por supuesto, os invito a que leáis los mismos pasajes en una biblia católica; el lenguaje es mucho más poético, aunque en esencia, dicen lo mismo. Reconozco que lo mío ya es vicio.

Y hablando de invenciones: los defensores tanto del Diseño Inteligente, como del Creacionismo, acusan a los Evolucionistas de no parar de especular con “argumentos insostenibles”. Veamos pues cómo especulan nuestros amigos creacionistas en el libro ¿Llegó a Existir el Hombre…?, en las páginas 105-106, en donde explican por qué se conservó tan bien un mamut (Mammuthus primigenius), familiar prehistórico de los elefantes, encontrado en el hielo siberiano allá por 1806.

La justificación es la siguiente:

Esto es exactamente lo que sucedió en el Diluvio del cual habla la Biblia. Una gigantesca precipitación de agua que sin duda fue acompañada por vientos heladores en las regiones polares envolvió las cosas animadas cuando el dosel de agua que rodeaba la Tierra descendió, (Génesis 7:11-12). En los polos el cambio de temperatura sería el más rápido y drástico. Las formas de vida atrapadas allí se conservarían en el estiércol helado. Hacia el ecuador habría menos probabilidad de helarse las cosas, pero los organismos serían cubiertos con capas de aluvión y tierra que serían muchísimo más antiguas que las criaturas enterradas.

Ya sabéis. Si queréis vuestra titulación reglada en Meteorología, o Estratigrafía no estudiéis. Leed el Génesis y especulad. Es más barato (tal y como están las tasas universitarias, se agradece). Esto es una especulación de campeonato y sin fundamento ya que, si tan literalistas son al interpretar la Biblia, en esta no se menciona ni tan siquiera que tras el Diluvio viniese una oleada de frío… Ni para ponerse una rebequilla o una chaqueta, vamos.

Mención aparte de que con eso ya tienen dada la explicación de por qué los restos fosilizados se encuentran en estratos de más antigüedad. Pura magia, oiga.

El libro de donde saqué este último extracto data de finales de la década de 1960. Veamos qué dicen en su versión más actualizada de 1985 (y reimpresa en 2006):

¡Vaya! No aparece mencionado el Diluvio… Se habrán enterado entonces de que el relato tenía más de leyenda, que de realidad (aunque eso no significa que no hubiesen acaecido catástrofes de carácter climático en el pasado, puesto que eso sí que está documentado con pruebas paleogeológicas).

De todos modos, en este libro de 1985 ya se deja ver la tendencia del uso del término Diseño Inteligente, en vez de Creación (ya comenté por qué aquí).

Para finalizar, aquí os presento otra “prueba” más de que la ciencia paleontológica, en este caso, está equivocada.

Se encuentra en el último libro mencionado cuatro párrafos más arriba, página 112, en la que aparece una tabla en la que presentan tres columnas. Y en cada encabezado aparecen respectivamente:

Predicciones del modelo de la evolución (1), Predicciones del modelo de la creación (2) y Los hechos como se hallan en el mundo real (3).

Entre otros puntos que pretenden rebatir, el que más cómico me ha parecido ha sido el siguiente. En la columna (1) mencionan ” La aparición del hombre hace millones de años”; en la (2) “La aparición del hombre hace 6.000 años”; y en la columna (3) “Los registros escritos más antiguos son de sólo unos 5.000 años”.

douglas-terminator-2-20080908051825

Así me sentía yo, mientras leía la tabla con los “datos”.

Es decir; tal y como yo lo entiendo, ¿sólo un humano es humano si sabe escribir? Entonces, ¿todas esas pinturas rupestres, datadas con el doble de edad que la primera muestra de escritura, no fueron hechas por humanos? ¿Un bebé, que nace sin saber escribir, no es humano?

Dejemos el proceso de aprendizaje en la escritura aparte. Todos aquellos que tenemos abuelos, o padres, que por avatares de la vida no pudieron aprender a escribir… ¿tampoco son humanos?

Lo más desternillante de todo este asunto es que, con toda la dignidad del mundo, exigen que el Diseño Inteligente sea enseñado como hipótesis alternativa a la Teoría de la Evolución.

En fin… Ya me contaréis qué opináis al respecto.

CUIDADO CON LO QUE LEES

Como suelo decir muchas veces, cada libro es hijo de la época en la que se escribe.

Este artículo no va a tratar sobre qué debe uno leer, o qué no debe ni tan siquiera ojear. Leer distintas opiniones o posturas sobre un tema concreto, aunque sean completamente contrarias, no es malo. Aunque cueste ser tolerante, a veces es muy enriquecedor.

Es más; siempre es bueno alimentar una actitud crítica con aquello que se lee, como por ejemplo ocurre con la investigación científica.

Es cierto que es literalmente imposible leerse todo lo relativo a cualquier cosa: hay que invertir un tiempo en leer, y un dinero para adquirir esos libros, que casi nadie tiene. Hay que ser prácticos y escoger los libros que nos parezcan más significativos o importantes sobre esa materia de la que nos queremos informar. Aunque también es complicado a veces acertar con la elección.

Nos pasa, por ejemplo, con lo que se nos dice a la hora de informarnos sobre noticias políticas u otros hechos que ocurren a diario. Muy poca gente puede permitirse estar comprándose todos los periódicos que se editan en una ciudad en concreto para comparar y contrastar opiniones y noticias. Principalmente por el tiempo, como ya decía antes.

Todos tenemos una vida, un trabajo y una familia que atender, en mayor o menor grado.

El principal inconveniente de un libro es que lo que se escriba en él, ahí se queda para siempre. Salvo posteriores reediciones.

Por eso es importante conocer la fecha (o al menos la década) en que fue escrito.

A día de hoy, a nadie se le ocurriría dar por cierta la información que hay en un atlas mundial de, por ejemplo, 1970.

¿Por qué? Fácil: las fronteras de las naciones han cambiado mucho en algunos sitios tras el final de la Guerra Fría, y las posteriores guerras que se generaron como consecuencia de aquella (las guerras de Yugoslavia, por ejemplo, en donde de una única república, salieron siete estados o países distintos. O también la existencia de por aquel entonces de dos Alemanias, en vez de una).

Con lo que mandar a un niño estudiar geografía política con un atlas de 1970 no sería productivo en absoluto. Pero sí le serviría para estudiar la historia de Europa.

Pues con la ciencia pasa exactamente lo mismo. No se tienen que dar por buenos, necesariamente, un libro sobre química, biología molecular o, qué sé yo… Evolución Biológica escritos hace 70 años o más, incluso.

Pero sí que pueden servir como base histórica de los procesos de pensamiento que se desarrollaran por aquel entonces.

Me intentaré explicar mejor, ejemplificando sobre el tema del que trata este blog:

Cuando intentamos explicar la evolución biológica, el libro de El Origen de las Especies de Darwin nos sirve como una base sobre cómo surgió la idea de Evolución. Pero sólo como base para comenzar.

¿Por qué? Muy sencillo; por aquel entonces, como ya dije en otra entrada, se sabía muy poco sobre cómo se transmitían los genes, o sobre las relaciones de parentesco (filogenéticas) entre las distintas especies. Se sabía lo que hasta la fecha (finales del siglo XIX) se había descubierto. Y nada más.

Incluso si nos adentramos en el siglo XX, hasta la década de 1950 no se empezaron a comprender ni la naturaleza, ni la composición química del material genético. Ni de cómo se transmiten de una generación a otra, aunque Mendel, el fraile del que ya hablé, allá por el siglo XIX también comenzase a describir la frecuencia en la que se reparten ciertos caracteres genéticos entre las generaciones de padres e hijos en las plantas de los guisantes.

Pero los avances que la ciencia de la biología molecular y genética han tenido en los últimos casi 70 años ya, han sido terriblemente grandes. Y no es para menos, ya que la mejora y desarrollo de las técnicas han ido a la par.

¿Y qué quiero decir con todo esto?

Sencillamente, cuando intentamos explicar la Evolución, o rebatirla, no podemos quedarnos con los textos clásicos. Debemos informarnos a través de textos más actuales. No digo que tengan que ser del mismo año, sino que con uno con una antigüedad de una o dos décadas como mucho, sería un buen comienzo. Aunque también depende del tema del que se trate, claro.

Hay cosas que están bien establecidas, y sin indicios de ser todavía refutadas por mucho tiempo. Para saber sobre física general, nos vale casi incluso con leer un libro de 1900 (a menos que queramos leer sobre física de cuántica o de partículas, ya que estas disciplinas se desarrollaron mejor muy posteriormente…y aun están trabajando en ello).

Y para muestra de lo que digo, he aquí un ejemplo práctico:

En un libro sobre biología molecular, en el que se compilan una serie de ensayos científicos sobre el tema, hay uno que habla sobre los anticuerpos (capítulo 7), y en dicho artículo se menciona que hasta donde se ha desarrollado la investigación sobre la inmunología y los anticuerpos, muchas cosas aun (cuando se escribió, en 1973) eran un misterio pendiente de resolver.

Hoy, en 2016, se sabe muchísimo más sobre el tema. De hecho, desde hace unos años ya se habla de creación de anticuerpos sintéticos más eficaces.

Esto sirve para demostrar que la ciencia, casi más que otro campo de conocimiento, tiene la capacidad de seguir desarrollándose gracias a los conocimientos que se van adquiriendo con el paso del tiempo. Y tiene la capacidad de autocorregirse. Pero también es cierto que necesita su tiempo.

Y es por eso que aún no se conoce del todo cómo funciona la Evolución Biológica.

Por otro lado, al margen de los conocimientos existentes en el momento de ser escrito determinado libro, tenemos la época político-económica que esté atravesando el país en donde se esté editando dicho libro.

Todos somos humanos, y todos tenemos ideas políticas, por ejemplo.

Un problema muy grave que tuvo la Teoría de la Evolución fue que sus postulados fueron llevados a la política económica de la época, y de épocas posteriores también.

Llevaron el postulado de la supervivencia del más apto (ya veremos que esto no es del todo cierto) al ámbito del desarrollo económico de las personas y las naciones.

Si eras pobre, te aguantabas y te morías de hambre. Pero si eras rico, estabas de enhorabuena: eras el más apto para la supervivencia.

Por ejemplo, en la Rusia Soviética no era aceptable concebir la evolución por procesos gradualistas, ya que esa forma de pensar era puramente occidental. Ellos, siguiendo los postulados marxistas entendían el cambio sólo a través de una revolución. Es decir, una evolución a saltos (apoyaron de forma vehemente el modelo propuesto del Equilibrio Puntuado propuesto por Gould y Eldregde, pero sólo por convicciones políticas, no porque los datos les pareciesen razonables).

Muestra de esa politización de la Teoría de la Evolución la tenemos en el libro titulado La Rebelión de los Brujos, en el que, en uno de los capítulos, los autores reniegan de la Teoría de la Evolución porque no aceptan una naturaleza en la que se desarrolla todo como si de autómatas desalmados se tratase. Lo cierto es que los autores en cuestión demuestran una clara ignorancia sobre el tema, pero una ignorancia que por supuesto tenía solución: leer más.

Este último libro que menciono no versa sobre temas de biología, ni sobre ciencia formal (si se me permite esa expresión). Más bien es uno de los libros pioneros que inspirarán posteriormente a aquellos que defienden la Teoría de la Panspermia Dirigida; o lo que es lo mismo, la Hipótesis de los Antiguos Astronautas (aquella que defiende que al menos el hombre fue creado a través de experimentos de hibridación, o mezcla, genética con extraterrestres).

Evidentemente no son textos a tener en cuenta de cara a conocer mejor la Evolución Biológica, pero son libros y documentales que la gente lee y ve; y se prestan a confundir más a la población… Como si no hubiese suficiente con el Diseño Inteligente “terrestre”.

Pero de esto ya hablaré más adelante.

Por ahora me quedo con recalcar mi recomendación de que debéis ser conscientes que, en función del año en que se haya escrito el libro sobre Evolución (o sobre el tema que sea) que estéis leyendo, es posible que hoy esa información no sea cierta del todo, sólo por el hecho de que ahora se sepa más, o se conozca mejor el tema tratado.

 

DEL “TODO”, A LA “NADA”

Como ya comenté en la anterior entrada, muchas veces resulta complicado hacer entender que la vida haya surgido de la “nada”, porque existía una alta probabilidad (azar) de que surgiese. Y más si, a la vez, se niega la existencia de la generación espontánea.

Del mismo modo se hace difícil (aparentemente) explicar cómo la materia viva se mantiene estable, si la tendencia natural de la materia es la degradación a lo más simple (entropía creciente o Segundo Principio de la Termodinámica).

Veamos cómo argumentan los creacionistas (o los defensores del DI) este hecho.

En una de las publicaciones mensuales de los Testigos de Jehová, aquellas que van repartiendo de forma gratuita casa por casa y en las calles (¡Despertad! Nº de Noviembre de 2011, por ejemplo, página 8) mencionan:

¿Cómo se formaron las moléculas de la vida y cómo adquirieron sus asombrosas capacidades sin un diseñador inteligente? Los investigadores evolutivos no pueden explicar o responder de manera satisfactoria las preguntas sobre el origen de la vida. En efecto, quienes niegan la intervención de un Creador atribuyen poderes divinos a las moléculas y las fuerzas naturales ciegas.

Ahora bien, ¿qué indican los hechos? Las pruebas no muestran que las moléculas se conviertan en formas de vida complejas, sino todo lo contrario: las leyes físicas dictan que las cosas complejas -las máquinas, las casas y hasta las células- de desintegran con el tiempo. 

Voy a intentar lanzar un humilde rayo de luz para intentar haceros comprender el desconocimiento e ignorancia (ignorancia sana) que hay en estas afirmaciones.

No sé si habréis oído, o leído, alguna vez que el mundo físico puede ser descrito en términos de materia (una piedra, un escarabajo…) y energía (el calor generado por un fuego, el movimiento en la hierba producido por el viento, etc).

Pero resulta que podemos ir más allá: realmente toda la materia puede ser descrita también como otra forma de energía. La energía química.

¿Y qué es esto de la energía química, que parece algo casi como de película de ciencia-ficción?

Pues muy sencillo: es la energía que tienen todas las moléculas sólo por el hecho de serlo. Es decir, el enlace químico, que es la unión que mantienen los átomos cuando forman las moléculas (aunque hay más tipos de enlaces entre moléculas… pero no voy a extenderme en esto…, por ahora), contiene una determinada cantidad de energía. El ejemplo más conocido es el de la famosa bomba atómica, cuya energía emitida proviene de la ruptura de los átomos de uranio o plutonio que tiene en su interior.

O también la forma en que genera electricidad una batería de automóvil, la batería de un teléfono móvil…

Entonces, y una vez de acuerdo en que todo puede ser descrito en términos de energía, repito que la tendencia general de la materia es pasar de un estado de mayor energía, a uno con menor cantidad de esta.

Esto es muy intuitivo: no hay más que fijarse en qué es lo que pasa cuando mezclamos en un vaso agua caliente con agua fría. Las moléculas de agua caliente transfieren parte de su calor a las moléculas de agua fría, buscando así de forma espontánea el equilibrio (térmico, en este caso). Y de este modo el agua queda “templada” (suponiendo que hayamos mezclado mitad y mitad en el vaso).

entropia

Ejemplo de cómo aumenta la entropía en las moléculas de agua: en estado sólido (hielo), hay más energía contenida entre todos los enlaces químicos que en estado gaseoso (vapor).

Del mismo modo, un metal se oxida. Todos hemos visto alguna vez cómo un trozo de hierro, o cualquier otro metal se va deteriorando y descomponiéndose al contacto del agua y el oxígeno de la atmósfera. Así, un compuesto metálico va deteriorándose a un óxido metálico, con menos contenido energético en sus moléculas que cuando formaba parte del compuesto inicial.

Es decir, que cuanto mayor es la entropía de un sistema, menor contenido energético tiene ese sistema. Y más estable y duradero es.

Y la duda que se plantea entonces es la siguiente: si la “materia” tienden de forma espontánea a un menor contenido energético, ¿cómo un ser vivo (una célula, por ejemplo) permanece estable, y aparentemente con la misma cantidad de energía?

Pues bien, en el libro El Azar y La Necesidad, del biólogo Jacques L. Monod, menciona un experimento relativamente sencillo en el que se puede comprobar cómo no se incumple este Segundo Principio de la Termodinámica:

Si tomamos un mililitro de agua conteniendo algunos miligramos de azúcar simple, como la glucosa, así como sales minerales que comprendan los elementos esenciales partícipes de la composición de los constituyentes químicos de los seres vivos (nitrógeno, fósforo, azufre, etc.). Sembramos o cultivamos en este medio una bacteria de la especie Escherichia coli (la famosa E. coli de los yogures que anunciaban por la tele y que todos nosotros tenemos de forma natural en la flora intestinal), por ejemplo.

En el espacio de unas 36 horas la solución contendrá miles de millones de estas células, ya que habrá ido reproduciéndose de forma asexual, como todas las bacterias y otros seres vivos “superiores”. Entonces podremos comprobar que alrededor del 40% de azúcar ha sido convertido en constituyentes celulares, mientras que el resto ha sido oxidado a dióxido de carbono (CO2) y agua.

Entonces, si este experimento lo realizamos un calorímetro (aparato que mide el calor que emite un objeto, como su nombre indica), se puede determinar el balance termodinámico de la operación y constatar que, como no podía ser de otra manera, la entropía del conjunto del sistema (las bacterias más el medio acuoso) ha aumentado un poco más de lo que el propio Segundo Principio de la Termodinámica habría predicho como mínimo.

Es decir, tenemos un medio en el que hay moléculas relativamente simples como azúcares y una serie de sales minerales. Por otro lado, tenemos una bacteria dentro de este medio, que se compone de moléculas bastante más complejas y, por ende, con mucho mayor contenido en energía.

Y además esta bacteria se ha reproducido hasta alcanzar un número importante de individuos. Es decir, ha aumentado la complejidad, en el sentido de que ahora hay más bacterias que antes.

Pero, y es un GRAN PERO, para poder desarrollarse ha tenido que gastar energía. El resultado de eso es que ha transformado los azúcares en agua y dióxido de carbono; moléculas mucho más simples y con mucho menos contenido energético.

Y esa energía consumida se ha convertido en calor, otra forma de energía, como vimos ya (y por eso se ha podido medir el experimento con el calorímetro, por otra parte).

No sé si me seguís… La célula ha convertido parte de esa energía química en energía calorífica durante el proceso de formación de compuestos químicos que le fuesen útiles para su propia supervivencia y reproducción.

Como resultado del proceso, aparte de haberse producido más células, se han generado moléculas más pequeñas (con menos energía química) como productos de deshecho.

Y parte de la energía que había en todo el sistema se ha perdido en forma de calor; con lo que la energía final total es menor que la inicial. Aún habiéndose reproducido de forma exponencial nuestra amiga bacteria.

Así que, como ya dije antes, la Ley de la Entropía Creciente SE CUMPLE Y SE MANTIENE.

Por lo tanto, lo que los creacionistas argumentan a este respecto CARECE DE TODA VALIDEZ. Simplemente defienden esta postura desde el desconocimiento.

En una próxima entrada hablaré sobre la tendencia espontánea en la formación de las moléculas de la vida, con lo que se nos abrirán un poco más las puertas a la plausibilidad de la existencia de la vida por azar.

AZAR… MALDITO AZAR

Vamos con uno de los principales problemas a la hora de entender la Teoría de la Evolución.

El famoso azar.

Todos hemos oído o leído que la vida, el universo, o la evolución de estos aparecieron y están ocurriendo por azar.

En el Diccionario de la Real Academia Española viene, entre otras definiciones, la que sigue: Casualidad, caso fortuito.

Entonces, lo primero que se nos ocurre es que todos estos sucesos relacionados con la aparición y evolución, tanto del universo como de la vida, son casuales.

Como que podrían haber ocurrido, o no.

Aquí tenemos la primera muestra de que, por una parte, no se ha explicado bien la Teoría de la Evolución y de que por otra, tampoco se ha entendido correctamente.

Por otra parte, los creacionistas más acérrimos y fundamentalistas tampoco se molestan en querer entenderlo, generalmente por intereses políticos y religiosos. Además, como dice el famoso dicho: “No hay más ciego que quien no desea ver”.

El principal argumento contra la posibilidad de que el universo y la vida hayan aparecido por azar, y que usan los defensores del DI, fue precisamente facilitado por la misma ciencia.

Hasta hace 250 años (o poco más) se pensaba que algunos seres vivos surgían de la nada; es decir, que se generaban espontáneamente.

Por ejemplo, se creía que algunos insectos y gusanos aparecían directamente de las cosas en putrefacción. Incluso existían recetas para crear ratones, usando como ingredientes camisas sudadas y grano de cereal.

Pero a través de algunos experimentos se pudo demostrar que la generación espontánea no tenía ningún fundamento real. Uno de los más famosos fue el de Francesco Redi, un médico italiano, quien demostró que, teniendo dos botes con carne en descomposición, uno cerrado y el otro abierto, sólo aparecían larvas de mosca en el que estaba abierto.

Redi

Experimento de Redi. Las moscas no son veganas.

Esto, que ahora nos parece completamente lógico e

indiscutible, supuso una revolución dentro del estudio de lo que luego se denominaría biología.

Y por esta demostración, y otras que se llevaron a cabo por otros más adelante, los propios creacionistas alegan que no es posible que la vida surja de lo inanimado.

Pero veamos a qué se refieren los científicos cuando dicen que la vida y el universo se originaron por azar. Cuando se habla de azar, se está hablando de probabilidad.

Cuando una serie de sucesos o hechos forman un conjunto de cosas, estos sucesos pueden tener la misma probabilidad de ocurrir, o tener distintas probabilidades. Todo depende de los factores que entren en juego: condiciones ambientales, características propias del suceso, tendencia a que ocurra una cosa u otra…

“¿Y qué quieres decirnos con todo esto? Tengo cosas mejores que hacer con mi vida antes que leerte”, podríais decir.

Os pongo un ejemplo: imaginad que vais en un coche a toda velocidad por la carretera.

Diríais que, a cuanta mayor velocidad circuléis, más probabilidades tendréis de estrellaros o de tener un accidente, ¿verdad? Más aún si el coche está en mal estado, o la carretera lo está, o si vais conduciendo más temerariamente todavía.

Pero imaginad también que llegáis a casa sanos y salvos.

Aunque cuantas más imprudencias cometáis al volante, en peor estado de mantenimiento se encuentre el vehículo y peores condiciones presente la carretera, más probabilidades tendréis de sufrir un accidente. Y no hablemos si por esa carretera circulan más vehículos a parte del vuestro, con lo que la cosa dependería aún menos de vosotros.

Pese a todo, estáis vivitos y coleando en vuestra casa de nuevo. Y nadie más ha sufrido ninguna consecuencia. Por azar no os ha ocurrido nada, aunque la propia ley de probabilidades dice que la posibilidad de que tuvieseis un accidente era mucho mayor que la de salir ileso.

Y si repitieseis la experiencia en un ambiente no controlado (esto es, fuera de una pista de pruebas de coches, u otro entorno similar), lo más probable es que os matéis. Las características de los hechos que entran en juego así lo requerirían.

Es decir: que a pesar de que coincidieron varios factores para que el suceso de accidentaros ocurriese, no os ha pasado nada. Incluso podríamos tomar vuestra habilidad y experiencia al volante como un factor más, siendo estas, parte de vuestras propiedades.

La probabilidad de que salieseis ilesos era muy pequeña, pero existe la posibilidad de que ocurra.

Pues bien; pese a lo escatológico del ejemplo, con las propiedades de las moléculas que se encuentran en los seres vivos (ADN, proteínas, azúcares, grasas) pasa lo mismo. Dadas sus características, lo normal es que, lo que definimos como vida, haya aparecido.

Esto, dicho así, parece un truco de magia o incluso contrario al ejemplo del coche, tiene su explicación.

Como es sabido, la materia está compuesta por átomos. Aunque estos átomos están compuestos de partículas mucho más pequeñas: electrones, protones y neutrones. Y estas partículas subatómicas, lo están por otras mucho más pequeñas. Pero no me voy a meter en la farragosa física cuántica.

estructura_es

Modelo de átomo y las partículas que lo forman.

Quedémonos en los átomos. Estos tienen la capacidad de unirse entre ellos debido a las fuerzas electromagnéticas, formando así moléculas.

Molecula_de_xilitol

Una molécula. Cada esferita de color es un átomo.

Las moléculas se pueden unir entre sí formando moléculas mucho más grandes, también llamadas macromoléculas. El ADN, las proteínas, las grasas y ciertos azúcares son algunas de las macromoléculas que existen en la naturaleza, y que forman parte de las estructuras y funciones de los seres vivos. Y por si queréis saber un poquito más, aquí os dejo una presentación muy básica y sencilla sobre las macromoléculas biológicas.

Y dentro de las probables formas de unirse que tengan (también denominadas conformaciones), algunas de estas, tendrán una función u otra. O ninguna, y solo sirvan como alimento. O incluso como veneno. Las probabilidades son variadas.

macro-molecula-biologica-3-728

Ejemplos de macromoléculas biológicas. Imagen tomada del enlace que os he propuesto leer un poco más arriba.

Resumiendo: los átomos en la naturaleza tienen más tendencia a unirse con unos que con otros, por sus propiedades físico-químicas. Con las moléculas también pasa lo mismo. Y de la forma que tienen de unirse, surgen las nuevas características y “comportamientos”.

Esto, a su vez, estaría relacionado con el segundo principio de la termodinámica, o principio de aumento de entropía.

Para no meterme en demasiados líos y complicaciones, y pese a pecar de inexacto, digamos que la entropía es la medida del grado de desorden que hay en un sistema (un ser vivo es un sistema, por ejemplo).

Es decir; según este principio, lo normal para que un sistema alcance el equilibrio, este sistema tiende a la degradación. Cuando hablo de degradación me refiero tanto a la pérdida de energía (calor, energía química …) como al deterioro de la materia (desintegración de moléculas más grandes en otras más pequeñas).

Y claro, como parece que la tendencia natural y espontánea de la materia (incluidos los seres vivos) es la degradación, de nuevo parece imposible que la vida y la evolución ocurran espontáneamente. Con lo que aquí tenemos la segunda (pero sólo aparente) contradicción de la materia viva.

¿Cómo es posible entonces que si, como dicen los biólogos, ninguna vida surge de lo inanimado, y la tendencia natural de la materia es la degradación, haya surgido la vida por azar?

Intentaré a explicar lo mejor que pueda el hecho de que, por azar, pero no por pura casualidad estas macromoléculas apareciesen y no se descompusieran, y así comenzar la andadura de lo que llamamos vida en las próximas entradas.

Aunque claro, aun existen algunas lagunas en esta rama de los estudios, y los científicos tienen mucho que decir y estudiar todavía. Pero recordad: que algo no se sepa explicar aun de forma definitiva, no significa que no exista.